El Concepto Holístico

El concepto Holístico procede del término griego “Holos” que significa entero, completo, todo; indica también íntegro y organizado. Hasta hace muy pocos años del ser humano sólo se consideraba una parte: el cuerpo físico. Hoy podemos contemplarlo, a través de sus múltiples cuerpos, como un ser íntegro:

Podemos decir que el cuerpo físico es, por lo tanto, el medio de comunicación de nuestros múltiples cuerpos. El conjunto de éstos da lugar al aura humana, un campo energético de radiación luminosa multicolor. Desde el planeta Tierra, hasta los minerales, plantas, animales y cualquier manifestación física, todo tiene aura (leer más).

Gracias a la física cuántica sabemos que el universo es sólo LUZ, energía en continuo movimiento y transformación, y que todo lo manifestado es una emanación de la luz primigenia que se nutre a sí misma en perfecta unidad.

Dependiendo de las frecuencias vibratorias de las partículas luminosas las creaciones son más sutiles o más densas, desde las partículas elementales hasta la materia sólida que podemos percibir con los sentidos. Para ilustrarlo mejor podemos pensar en los tres estados del agua: vapor, agua y hielo, siempre es agua pero en tres estados distintos. Así, la creación de un ser humano fluye desde la primera fuente de luz concretizándose gradualmente a través de los distintos cuerpos hasta su estado de máxima condensación, el cuerpo físico.

El objetivo de un producto holístico es facilitar que la luz o energía de vida fluya a través de todos nuestros cuerpos para que podamos vivir el día a día con más paz, alegría, amor y gratitud permitiendo así que la belleza y la salud se manifiesten de manera natural.

Un producto holístico debe ser ante todo 100% natural

Nuestras células sólo reconocen a la naturaleza como algo igual a ellas mismas, gracias a su común unión, la luz. Además, un producto holístico debe nutrir uno a uno los distintos cuerpos del ser humano con elementos naturales que vibren en la misma frecuencia luminosa del cuerpo que queremos nutrir. Sabiendo todo esto elaboramos nuestros productos de la siguiente manera:

Para nutrir el cuerpo físico escogemos las materias primas naturales más adecuadas para cada función, seleccionándolas una a una. Desde el própolis a extractos de plantas, aceites vegetales sin rectificar, detergentes y ceras naturales, zumos de frutas, aceites esenciales puros, etc.

Para nutrir el cuerpo energético (chacras) y propiciar su equilibrio natural elaboramos por un lado esencias vibracionales de diversas fuentes naturales: de la colmena, plantas, minerales, cristales, etc. y esencias de los respectivos colores de los chakras. Todas nuestras esencias las elaboramos con el método del cristal de Andreas Korte que no daña la naturaleza.

Para nutrir el cuerpo espiritual, una vez el producto está acabado lo guardamos en un espacio diseñado en base al Feng Shui, donde fluye naturalmente la energía vital, lo impregnamos con notas musicales de frecuencia armónica y le aplicamos bioenergética con cristales portadores de luz*.

Para nutrir los cuerpos emocional y mental utilizamos los aceites esenciales puros (leer más sobre aromaterapia).

El Ser Humano es feliz, se llena de vida, de luz.

Hay luz en el cuerpo y todas las células viven en La Magia de la Unidad, en la alegría de un contacto puro.

La explicación que se ha dado está secuenciada para que se entienda mejor el trabajo holístico, pero, puesto que no hay separación entre los cuerpos todos ejercen una acción mancomunada para el beneficio del ser humano como un todo.

Un producto holístico no es una terapia, su objetivo es equilibrar nuestros cuerpos para que la energía fluya libremente, así el cuerpo físico puede manifestar sus verdaderas potencialidades que emanan de vivir en armonía natural con La Vida.

Expresado de una manera muy simple podemos decir que cuando empleamos estos productos, las células del cuerpo se expanden para absorber todos sus nutrientes, los reconocen como algo igual a ellas mismas, son Vida para el cuerpo.

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